Detector Fijo de Dióxido de azufre SO2 SAFE GAS

$25,000.00 IVA no inlcuido

Rangos: 0-20, 0-50, 0-100ppm Sensor Electroquímico

El detector de gas fijo de SAFE GAS monitorea la concentración de gas en diferentes tipos de aplicaciones en la industria las 24hrs continuamente usando el software de recolección de datos y exportación a excel.

Utiliza sensores de primera marca en el mundo y tecnología avanzada de microprocesos, con visualización de datos opcional por medio de software y modbus, configurable para alarma alta / baja, respuesta rápida, alta precisión y buena estabilidad. Alimentado por 24V DC, con 4-20mA, RS485, salida de señal de relé. A prueba de explosiones, adecuado para diferentes tipos de situaciones

 

Se pueden configurar hasta 100 detectores de diferentes sensores en el mismo sistema o software de monitoreo.  la distancia Máxima entre los detectores y el equipo de computo que va a monitorear es de 150 Mts. Lineales

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Descripción

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El detector de dióxido de azufre (SO2) es un dispositivo de medición que monitorea constantemente los niveles de dióxido de azufre en el aire. Estos detectores se usan para alertar a las personas sobre niveles potencialmente peligrosos de dióxido de azufre, un contaminante atmosférico que puede ser nocivo para la salud humana. Los detectores de dióxido de azufre están diseñados para detectar niveles de dióxido de azufre en el aire con una precisión alta a través de una variación de tecnologías como ionización de las cargas, detectores de calor y sensores electroquímicos. Estos dispositivos también pueden ser programados para alertar a las personas cuando los niveles de dióxido de azufre en el aire alcanzan un nivel de riesgo determinado. Esto permite que los usuarios se relajen sabiendo que están seguros y que el aire que respiran es seguro.

El dióxido de azufre (SO2) es un compuesto compuesto por un átomo de oxígeno y dos átomos de azufre. Es un contaminante atmosférico común creado por diversas fuentes humanas, incluidas las plantas de energía, la producción de cemento, la combustión de combustibles fósiles y la quema de residuos.

Los efectos del dióxido de azufre en los seres humanos varían en función de la concentración y la duración de la exposición. A corto plazo, la exposición al dióxido de azufre puede provocar síntomas como irritación de los ojos y la garganta, así como tos y dificultad para respirar. A largo plazo, la exposición al dióxido de azufre puede contribuir a enfermedades respiratorias, como el asma o el enfisema, e incluso aumentar el riesgo de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Además, el dióxido de azufre también puede contribuir a la formación de partículas de aire nocivas, que pueden penetrar profundamente en los pulmones y causar aún más complicaciones.